El Enigma Del Diamante

 

El vendedor llamó ese lunes temprano al dueño de la joyería, se lo escuchaba desesperado. El tema era que al volver del fin de semana largo, vió que faltaba el diamante más valioso.

El investigador Simone llegó y notó que no habían forzado las cerraduras.

Fuentes (el empleado) contó que había viajado cuatro días a Brasil (una buena coartada) con su automóvil y los únicos que tenían las llaves eran él y la señora de la limpieza. A la que detuvieron por sospechosa, porque averiguaron que ya había cometido un robo hacia unos años. La pobre mujer juraba que no había  sido ella, pero nadie le creyó.

Luego de varios meses, entre las pertenencias del señor Fuentes encontraron una carta de un amigo que recordaba el recital  de rock que habían  visto juntos el día de La Independencia.

Era el día que el vendedor, supuestamente, estaba en Brasil.

Solo quedaba por averiguar dónde fue tal recital y descubrieron que fue a ocho cuadras de la joyería.

Ya no quedaban dudas, Fuentes mintió.

Simone volvió a su casa satisfecho y sonriendo, pensaba que hay cartas que serían mejor quemarlas.

 

Mario:

Te escribo esta carta porque surgió un problema. ¿Te acordás de cuando fuimos a ver el recital del grupo Black? Creo que me olvidé en tu auto un documento de la empresa. Fijate y avisame. Vuelvo el lunes.

 

Sergio.

 
 

 

 

 

 

 


                                                                                                    

 

 

                                  

                                                         Por Magalí Anabel