EL MENTIROSO

 

 

Eran tres amigos inseparables. Pasaron la infancia muy unidos. Pero todo lo bueno termina.

La adolescencia los empezó a distanciar. Lisa cambió de repente su manera de ser.  Le interesaban otras cosas, buscaba otras amistades.

Una tarde de verano se apareció con un auto muy acorde a su personalidad, de color rojo intenso, con techo descapotable de color negro, muy  brillante. Paseaba en él por el pueblo a gran velocidad.

César y Simón se sentían heridos por su repentino distanciamiento, pero la comprendían y perdonaban.

Algunas veces ella los invitaba a pasear, pero sólo Simón aceptaba y realmente se los veía muy felices  juntos.

Con el correr de los meses  comenzaron una relación  más que amistosa y ese fue el momento en que César se alejó de sus vidas y comenzó a andar el camino hacia la soledad.

Siempre desprolijo,  dejó su trabajo, descuidó su casa y desapareció de todos los lugares que frecuentaba habitualmente.

Una  vez a la semana se llegaba hasta el bar y comenzaba con sus historias referidas siempre a lo mal que Simón trataba a su novia, como la perseguía y  la molestaba cuando la encontraba con amigos.

Algo había de cierto, ella era muy liberal y él muy celoso. Empezaron a discutir en cualquier lugar y momento. Al principio eran simples peleas,  pero de a poco se fueron convirtiendo en el comentario de todos los que los conocían.

El  la amenazaba con encerrarla en la casa y ella con irse con sus cosas, en su auto rojo con techo negro descapotable.

Pero lo peor de todo sucedió la noche de carnaval. Ella había bebido demasiado y comenzó a hacer tonterías. Simón no soportó más y  se la llevó casi arrastrándola de un brazo.

César los observaba desde lejos, mordiéndose las manos para no correr y golpear a quien una vez fuera su amigo.

Esa fue la última vez que vieron a Lisa.

Cuentan algunos que antes del amanecer  del día siguiente huyó con su auto rojo.

Simón siguió su vida normalmente aunque casi no hablaba  con nadie, ni siquiera iba al bar los sábados. En cambio César pasaba todo el día en la calle y al que encontraba le contaba alguna historia para perjudicar a su ex amigo.

-Él la mató y la tiró al lago, yo lo vi. Él la mató y la tiró al lago.

Todos sabían que su único pensamiento era destruir al que le había robado a Lisa. Ya nadie quería oírlo

Pasaron los años. Lisa nunca regresó. Simón siguió su vida solitaria y César se cansó de repetir su historia que nunca creyeron.

El pueblo fue cambiando, modernizándose y cuando comenzaron la construcción del nuevo puente, sucedió algo increíble. Una de las máquinas excavadoras  quedó como enganchada con algo que les impidió seguir trabajando. Fueron en busca de una grúa que después de horas y ante los ojos sorprendidos de los curiosos logró sacar del fondo del lago su gran tesoro. Un viejo auto rojo con techo negro descapotable.

                       

                                                         Por Gisel María