GRACIAS

 

 

Cuando empieza el nuevo día

ya te siento junto a mí.

Me contagias tu alegría,

y tus ganas de vivir.

 

Te adivino en todas partes:

en el sol de mis mañanas,

en el canto de las aves,

en la risa de mi hermana.

 

Las caricias de mi madre

que salen de tus manos,

los consejos de mi padre

que salen de tus labios.

 

Y cuando bajo los brazos

porque algo me sale mal,

siento que les pones fuerzas

y los vuelvo a levantar.

 

En todas las cosas que hago

trato de seguir tu ejemplo

de bondad, honestidad,

comprensión, amor y empeño.

 

Y cuando termina el día

te veo junto a mi almohada.

Me duermo hablando contigo

y siempre te digo “gracias”.