La carne de pollo

La carne de pollo se caracteriza por se muy sabrosa y de fácil digestión, es rica en proteínas y vitamina A, tiamina, hierro, fósforo y ácido nicotínico. Entre las ventajas para la salud están:
- El que ayuda a formar y reparar tejidos del cuerpo porque contiene proteínas de alta calidad importantísimas sobre todo durante el crecimiento, embarazo y lactancia.
- Protege al sistema nervioso y a la piel porque contiene Tiamina, Rivoflavina y Niacina, cuya proporción es mayor a la contenida en la carne de res.
- Contribuye a que se realicen diversas funciones orgánicas por la cantidad y variedad de minerales que contiene y el valor nutritivo de sus proteínas, es superior a la de muchos alimentos de origen vegetal.

La carne de pollo es una de las más magras, es decir con menor cantidad de grasa que existen.

La carne de pollo contiene muchas vitaminas, entre las que destaca la presencia de ácido fólico, muy necesario durante el embarazo y la vitamina B3 o niacina. Entre los minerales, aporta hierro y de zinc y es una fuente importante de fósforo y potasio. El valor nutritivo de “las menudencias” de pollo, sobre todo del hígado es muy elevado ya que además de proteínas y lípidos, contiene vitamina B12, A, vitamina C y ácido fólico, aunque también contienen gran cantidad de colesterol que puede ser peligroso para personas con hipertensión, obesidad o problemas cardíacos.

 

LA CARNE VACUNA

La carne de vacuno es menos grasa que la del cordero y el cerdo, y por eso, se le denomina 'carne magra', junto con la del pollo y el conejo. La carne magra contiene menos del 10% de la materia grasa. También es menos grasa y tiene más agua que la carne de ternera. También dependiendo de la parte del animal existen diferencias nutricionales: por ejemplo, las chuletas son más grasas que el solomillo.>

La clasificación de la carne de vacuno suele establecerse con numeración: de primera, de segunda... y extra, que sería la primera en el ranking. No hay grandes variaciones respecto al aporte nutricional y las categorías se refieren fundamentalmente a los usos para los que está destinada la carne. Las primeras clases son ideales para plancha, las inferiores, para guisos y cocciones más lentas.

Aunque el cocinado de la carne suele destruir parte de las vitaminas, la carne de vacuno bien preparada no sólo mejora el sabor, también favorece el aprovechamiento proteico y del hierro.

Para hacernos una idea, por cada 100 gramos de carne de ternera rebozada y frita, obtenemos 215 calorías, 31,4 gramos de proteína, 4,4 gramos de glúcidos y 8,1 de lípidos. 100 gramos de buey magro asado aporta menos valor energético: 192 calorías.

El colesterol está presente en todas las células animales, por lo tanto, todas las carnes lo poseen. Pero el colesterol es más agresivo para el organismo cuando se une a las grasas saturadas, que podemos hallar en fiambre, mantecas y distintos tipos de carnes.

Las grasas saturadas son aterogénicas, entre el pescado y la carne vacuna no existe gran diferencia en materia de colesterol. Sí, en cambio, en cuanto a grasas.

El pescado tiene bajo aporte de grasas, y cuando es graso posee un tipo de grasa llamada poliinsaturada, que no es perjudicial para la salud.

La carne vacuna es mas agresiva, porque combina colesterol y grasa saturadas, pero si la carne proviene de un animal del campo argentino criado a pasto y suficientemente caminado, el producto obtenido tiene niveles menores de grasa y colesterol, inferiores inclusive a los del pollo.

Las carnes rojas tienen 4 veces más hierro que la de pescado y 2 veces más que la de pollo.

El hierro de la carne es hierro del grupo hem, igual al de nuestro organismo, que permitirá formar la hemoglobina, sustancia que transporta el oxigeno.

La forma más simple de obtener hierro  en la dieta es comiendo carne, cien gramos de carne vacuna cubre una tercera parte de las recomendaciones diarias de hierro, casi la mitad del zinc, las dos terceras partes de la vitamina B12, una sexta parte de la vitamina B2 y una quinta de Niacina, como así también casi la mitad de las proteínas de alto valor biológico requeridas a diario.

 

EL PESCADO

 

El  pescado, una carne blanca muy fácil de digerir, constituye una excelente fuente de  proteínas completas, a al vez que proporciona poca cantidad de calorías, sodio, grasas y colesterol.

Contiene, además, un ácido graso, el omega 3, que resulta clave para quienes necesitan disminuir el colesterol. Por añadidura, es rico en vitaminas del complejo B, Vitaminas A y D, en especial  las variedades grasosas y aporta minerales  como el hierro, fósforo, magnesio, selenio. Cinc, yodo y cobre. Todos estos nutrientes son esenciales, intervienen en el crecimiento y desarrollo del organismo, ayudan a formar y mantener huesos y dientes sanos, y participan en el buen funcionamiento del aparato digestivo y del  sistema nervioso.

 

Las variedades más magras y con mayor cantidad de omega 3 son los pescado de mar, atún, anchoa, abadejo, bacalao, besugo, brótola, congio, corvina, lenguado, merluza, pejerrey, entre otros.

 

En tanto los pescados de río son más grasos y tienen menos omega 3, bagre, surubí, patí, boga, tararira, anchoita de río, dorado.

 

El atún en lata es probablemente el pescado enlatado más utilizado y la forma menos tomada en cuenta por las personas hipertensas.

 

 

LOS MARISCOS

 

Por su parte, los frutos de mar o mariscos se caracterizan por carecer de huesos, y se clasifican en moluscos, almejas, calamar, caracol, mejillón, ostra pulpo y crustáceos camarón, langosta, langostino, cangrejos.

Los mariscos son en general, bajos en calorías y grasas, otorgan al igual que los pescados, grasas del  tipo poliinsaturadas, beneficiosas para reducir los niveles de  colesterol en la sangre.

 También proporcionan  proteínas de excelente calidad, vitaminas del complejo B, hierro, cinc, cobre, selenio y magnesio,  cabe  destacar que registran niveles moderados de colesterol.

 

Debido a que el pescado y los mariscos son carnes que se descomponen rápidamente hay que verificar que la carne sea firme, algo translúcida y húmeda.

Cuando se compren piezas enteras, las mismas deberán tener los ojos cristalinos, las branquias rojas y las escamas bien adheridas y brillosas. En cuanto al aroma, si bien es naturalmente fuerte, no tiene que resultar desagradable, debe tener olor a agua de río o de mar.

 

 

                                                                                               RECOPILADO POR JUAN